Luchando por el dominio de la pelota los jugadores de Huirapuca y Atlético Tucumán en la línea defensiva "decana". Foto: Alejandro Echenique.
En una
tarde nublada de domingo, se encontraron dos bandos en la cancha de Los Tarcos, para disputar el partido, de un lado vestido de celeste está Atlético Tucumán, del otro esta un verdirojo, al que se
lo conoce como Huirapuca, que vino del sur para llevarse los puntos.
Ambos están
parados con sus elementos en mano, esperando poner en movimiento la bocha. Ese
elemento de crilom (especie de plástico), no esta ahí por casualidad, es necesario
en cada cita de hockey, sin ella no se puede realizar nada, la empujan, la
llevan de un lado a otro, a veces choca con el palo. “Tac” se siente cuando hace
contacto con un bastón de madera que la sostiene un conductor, vestido de
jugador, la aprietan cuando dos o más se enfrentan y la quieren manejar. Hacen
piruetas con ella cuando la lanzan por los aires y un receptor del mismo bando
la detiene y la baja de manera modesta, para llevarla por el camino que desea.
Parece que
se marea cada vez que la hacen circular, de izquierda a derecha por la arena
recubierta de alfombra verde, siempre adelante, pero en algunas ocasiones hacia
atrás para el repliegue del equipo. Muchos temen enfrentarla directamente, ya
que usan protección en el cuerpo, para evitar sentir el toque de ella.
Cuando se
detiene en la línea de fondo, parece que el tiempo se detiene, mientras que de
un lado esperan golpearla, del otro miran de reojo cubiertos con mascaras, para
que la bocha no los golpee con violencia en el rostro, y como un muñeco esta
otro cuidando su puerta, como un perro guardián, intentando detener que pase por
dentro del marco de hierro, al que llaman arco, y cuando logra penetrar aquella
fortaleza, un “toc” se siente contra las maderas que hay en el fondo, por
debajo, pero cuando cruza con velocidad hacia arriba, hace mover la red que aun que no haga ruido, parece que cuando se observa, se logra escuchar el sonido,
provocando el abrazo afectuoso del equipo del rematador que la puso allí.
En medio
del partido Atlético sufrió el avance de Huirapuca, y el visitante logró poner
a su equipo en el marcador, parece que la bocha se amigó con los del sur, que
iba a todos lados y quedaba en el fondo, para que el conjunto vestido de celeste
solo pudiera recogerla y ponerla en movimiento desde el centro de la cancha.
Ese mismo
grupo que había logrado marcarle el rumbo a la bocha, de la mano
de Nicolás Zamora, después vio como
el protagonista redondo, solo acompañaba a los tipos vestidos de verde y rojo; David Mawl, Cesar Migles, Juan Sueldo,
Jonás Barrientos y Hernán Figueroa, que llegaron desde Concepción, para llevarse todos los méritos, logrando una victoria por 9 a 1, dándole una paliza al
rival, que hizo de dueño de casa.
